En el ámbito de la metrología térmica, la exactitud comienza con una referencia incuestionable. Las células del triple punto de agua (TPW) de Fluke se han consolidado como el patrón "oro" internacional para la calibración de sensores de temperatura, gracias a un proceso de fabricación meticuloso y científicamente controlado.
En este vídeo, los ingenieros de Fluke nos conducen a través de cada fase crítica del proceso: desde la limpieza química de alta pureza y el soplado de vidrio de precisión, hasta la destilación multietapa del agua ultrapura y el sellado al vacío en condiciones estrictamente controladas.
¿Cómo se alcanza una precisión térmica a nivel mundial? Fluke lo consigue mediante:
Fabricación artesanal con tolerancias micrométricas y estrictos protocolos de descontaminación química.
Uso exclusivo de agua ultrapura, con salinidad y contenido isotópico rigurosamente controlados.
Prácticas de calibración avanzada, orientadas a minimizar la deriva térmica a lo largo del tiempo.
Casos de aplicación reales, donde se garantiza la trazabilidad en laboratorios de metrología y organismos nacionales de normalización.
Como resultado de un proceso altamente controlado y respaldado por décadas de innovación metrológica, los laboratorios acreditados de todo el mundo, incluyendo institutos nacionales de metrología, confían en las células TPW de Fluke como la referencia definitiva para validar y calibrar instrumentos de medida en temperatura con la máxima precisión y exactitud.